La resiliencia NO es una panacea

Introducción

Actualmente, nos atiborran con artículos sobre la importancia de ser resiliente y los beneficios de serlo, no obstante, olvidan recalcar que la resiliencia no evita que sintamos dolor cuando nos ocurre algo negativo. Para ello en este post voy a tratar de explicaros lo qué es realmente la resiliencia, qué características nos hacen más resistentes y cómo desarrollarla.

¿Qué entendemos por resiliencia?

Es la capacidad de adaptarse ante una adversidad, trauma, amenaza o una fuente de tensión (problemas de pareja, problemas de salud o familiares). De nuevo, quiero destacar que porque seas residente no significa que no vayas a sentirte angustiado/a ante estos obstáculos que se presenten a lo largo de la vida. No obstante, la resiliencia te otorga la capacidad de sobreponerte a la situación e ir adaptándote progresivamente.

No te agobies si piensas que no eres resiliente, esto no es innato en los individuos, puedes ir aprendiéndolo a lo largo de toda tu vida, nunca es tarde para empezar.

Pasos para construir tu resiliencia:

  1. Construye relaciones: no tengas miedo por aceptar la ayuda de los demás, deja que te escuchen y te ayuden. Sentirte arropado/a te sienta muy bien y te fortalece.
  2. Cambia tu visión sobre los obstáculos: no puedes evitar que ocurran eventos que te produzcan tensión pero si puedes modificar la manera en la que los interpretas. Pasa de verlo como insuperable a observarlo como un reto a superar.
  3. Reconcíliate con el cambio: acepta las circunstancias que no puedes cambiar y céntrate en lo que SI puedes modificar.
  4. Confía en ti mismo/a: para poder afrontar las situaciones con éxito es indispensable que confíes en tu capacidad para hacerle frente y resolver los problemas.
  5. Cuídate: pongo especial énfasis en que te observes, mires qué necesitas en cada momento. Eres el protagonista de tu historia, si no te atiendes, no vas a estar listo/a para actuar en situaciones de crisis.

¿Cómo ayudar a los más pequeños a ser más resilientes?

En primer lugar, es necesario que le transmitas seguridad. Para ello, tú te tienes que sentir seguro/a en tu vida.

En segundo lugar, un entorno seguro y estructurado como puede ser el hogar, la guardería y sus familiares les confiere este estado de seguridad que necesitan para construir la deseada resiliencia.

Si estos dos factores están presentes, el/la pequeño/a irá cada mañana al colegio, lo percibirá como una aventura. Cada día irá superando los pequeños obstáculos que se presenten y por ende, sentirá que puede superarlo. Cada logro lo relatará en casa felizmente a sus familiares como una proeza y éstos se lo reforzarán lo cual retroalimenta su autoeficacia.

La vida es un camino con piedras, hoyos, virajes y tormentas inesperadas. No obstante, cuando sale el sol y llegamos a destino, podemos observar la belleza del camino recorrido y hemos podido conocer el camino por el que anduvimos durante un tiempo. Aprenderemos los caminos más seguros, los más inciertos y los que no debemos volver a pisar. Miraremos hacia atrás con confianza, le diremos adiós y mirando hacia delante seguiremos con nuestro camino. Esto es la vida, no permitas que el pasado te haga tu esclavo.

Esta analogía con el camino me ha hecho reflexionar que en nuestro día a día nos enfrentamos a muchos obstáculos y al final del día no nos damos las gracias por haberlos superado con creces. Mírate al espejo y atrévete a decirte “olé tú”, “lo has conseguido”, “buen trabajo”. Quiérete más y vive mejor. ¡Hasta pronto!

P.D. como de costumbre, me gusta terminar el post con una cita de C.S. Lewis que dice “las dificultades prepararan a personas comunes para destinos extraordinarios“. ¿Cuál es tu camino?

Andrea Martínez Pellicer

Agradecimientos a 72kilos por su maravilloso dibujo que me inspira y es un claro reflejo de lo que significa ser resiliente. Ver la experiencia desde otra perspectiva, aprender y salir fortalecido de ella.

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